Por qué México necesita una verdadera política industrial



Durante los últimos dos años hemos escuchado una y otra vez que México gracias al Nearshoring está frente a una ventana de oportunidad única en nuestra historia, y aunque es preocupante que las campañas presidenciales apenas y hablan de este tema, es más preocupante que nadie en nuestro país se plantea la necesidad de crear una verdadera política industrial, debido a que las mismas condiciones geopolíticas que han colocado a México en una posición envidiable para la relocalización de manufacturas, colocaran a nuestro país en medio del fuego cruzado entre Estados Unidos y China, y la falta de una política industrial deja la puerta abierta a que las empresas chinas utilicen a nuestro país para evadir las barreras comerciales de estados unidos, escenario que provocara que las exportaciones completas de México sean analizadas con lupa por las autoridades estadounidenses, o peor aún provocara que se ponga en riesgo el mismo tratado de libre comercio. 

Ya que una vez que pasen las elecciones en México y en Estados Unidos el tema más importante de interés nacional será la revisión del TMEC, renegociación que girara en torno a qué papel debe jugar nuestro país en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, por lo que antes de que nuestros negociadores se reúnan con sus contrapartes, México debe tener bien definido si seremos aliados, seremos adversarios o jugaremos un papel neutral intentando beneficiarnos de ambos bandos. Decisión que a simple vista parece de lo más trivial o incluso parece título de un video de YouTube, pero que en los próximos años será la decisión más importante que deberán tomar nuestros gobernantes sin importar su partido o ideología política, y es por esta razón que la postura frente a este tema debería ser pronunciada públicamente por los tres candidatos a la presidencia de la república. 

A lo que vale la pena aclarar que hasta este momento, la postura del  del presidente Lopez Obrador y de su gobierno ha sido la de apoyar los intereses de Estados Unidos, incluso contradiciendo su discurso, el cual en repetidas ocasiones ha sido confuso o contradictorio a los intereses de Norteamérica, pero en la práctica ante cada solicitud por parte del gobierno de Biden México ha reaccionado a su favor, por ejemplo ante las ultimas quejas sobre que China está utilizando a empresas mexicanas para introducir acero al mercado estadounidense sin los aranceles que se le imponen a china, el gobierno mexicano ha reaccionado implementando aranceles a una serie de productos provenientes de china, y todo parece indicar que esta misma postura será mantenida por la candidata de su partido. 

Pero la falta de una política industrial clara que más allá de fomentar el desarrollo industrial de México, que defina como deben actuar las empresas mexicanas y las empresas extranjeras que operan en el país, específicamente en sectores y productos sensibles a los objetivos de la política industrial de Estados Unidos, así como demás productos gravados con aranceles abre la puerta a que se utilice a México como puente para evadir las barreras comerciales como sucedió con el acero, además de que expone que la relación comercial más importante en la historia de nuestro país sea afectada por ideologías radicales de una parte muy pequeña pero muy vocal y muy cercana al poder de nuestra clase política.  

Por este motivo, de la misma manera en que el único punto de encuentro entre demócratas y republicanos es que China es una amenaza para su país, en México toda nuestra clase política debe cerrar filas y lograr un punto de acuerdo sobre cuál debe ser el papel del país en este contexto, asimilando nuestra realidad geográfica y económica, ya que no solamente compartimos 3 mil kilómetros de frontera con Estados Unidos, sino que nuestras economías están completamente integradas, al grado en que dependemos mutuamente en productos tan importantes como los alimentos, combustibles y suministros industriales, razón por la cual hoy 4 de cada diez empleos en Mexico dependen directa o indirectamente del tratado de libre comercio. 

Entonces, una vez asimilemos como país el rol que más nos conviene a nuestros propios intereses económicos,  se debe buscar un acuerdo con Estados Unidos y Canadá, donde los tres países como bloque comercial definan el futuro industrial y comercial de Norteamérica, respetando los intereses particulares de cada uno de los tres países, y no como ha estado ocurriendo hasta el momento en que México se ha limitado a reaccionar a solicitudes y demandas de Washington, demandas que de llegar Trump a la casa blanca se intensificarían exponencialmente. 

Hasta este momento la politica industrial del gobierno mexicano presentada en el año 2022 se limita a un proyecto ejecutivo donde se fijan objetivos como innovación en tendencias tecnológicas, formación de capital humano para las nuevas tendencias, promoción de contenido regional y encadenamiento para MiPyMEs y desarrollo de Industrias sostenibles y sustentables. Objetivos que se enfocan en 5 sectores estratégicos; agroalimentario, eléctrico electrónico, electromovilidad servicios médicos y farmacéuticos e industrias creativas. 

Pero esta política industrial no está aterrizada ni con presupuesto ni con acciones concretas que en la práctica efectivamente desarrollen ni la industria ni regiones específicas del país, simplemente parece una lista de buenas intenciones en una serie de temas que están de moda a nivel internacional, además de que no contempla el normar el actuar de las empresas que operan en México para que respeten los lineamientos del TMEC, y lo peor de nuestra situación es que esta politica industrial presentada por el gobierno de Lopez Obrador, es solo una más de una serie de políticas industriales presentadas en cada sexenio desde 1994, en las cuales se muestran una serie de buenas intenciones, sin acciones específicas, sin presupuesto y sin responsables de aplicarlas. 

Y desafortunadamente, el contexto internacional está obligando a que México si o si defina una verdadera política industrial que este sincronizada con las politicas industriales de Estados Unidos y Canadá, y de no hacerlo lo más probable es que nuestros socios comerciales la definan por nosotros ya sea en la renegociación del tratado de libre comercio o a través de solicitudes diplomáticas o ultimátums de cooperación, dependiendo de quien ocupe la casa blanca a partir de enero de 2025. 

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