Causas y efectos de la revolución mexicana, que siguen vigentes en el México actual




El post más popular de este blog se llama “los efectos de la revolución mexicana en el México actual”, en cuyos comentarios constantemente me piden que profundice más a detalle mi explicación. Hace casi 10 años cuando escribí el post original, mi intención fue el explicar cómo la revolución mexicana fue probablemente el acontecimiento más influyente sobre el México actual, ya que sus efectos explican en gran medida porque nuestro país es como es, y sus efectos aún influyen en las decisiones de nuestros gobernantes independientemente de su partido político.

Causas de la revolución mexicana

En pocas palabras, casi todos los mexicanos sabemos, que la revolución mexicana se originó con la intención de derrocar la dictadura de Porfirio Díaz, quien después de 30 años al mando del país se negaba a dejar el poder, pero el origen socioeconómico del porque el pueblo de México se levantó en armas, fue la gran desigualdad social y la falta de derechos laborales y de propiedad, en que vivían la gran mayoría de los mexicanos. Si bien al periodo de gobierno de Porfirio Díaz se le puede atribuir la pacificación y estabilidad del país, pues el siglo XIX casi en su totalidad estuvo marcado por la inestabilidad social y política, desde la independencia hasta la guerra de reforma, por lo que el gran logro de Porfirio Díaz fue el haber acabado con esa inestabilidad, que se reflejó en un crecimiento económico sin precedentes en ese momento, y la construcción de infraestructura indispensable para México como los ferrocarriles, así como la atracción de inversiones privadas nacionales y extranjeras que diversificaron la economía nacional.

Pero esta estabilidad y expansión económica, tuvo un inmenso costo social para la gran mayoría de los ciudadanos, ya que los trabajadores carecían de derechos laborales y eran sometidos a largas jornadas y a prácticas laborales que se acercaban a la esclavitud, como las tiendas de raya, o el intercambio de trabajo a cambio de vivir dentro de las propiedades de sus patrones. Todo esto sucedió a la vista de la autoridad porfirista, cuya intervención se limitó a proteger las propiedades de los inversionistas nacionales y extranjeros, mediante un sistema casi feudal que resguardaba las propiedades y conservaba la paz a través de métodos brutales contra la población.

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Todo esto sucedió en un contexto internacional en el que en varias partes del mundo se gestaban movimientos obreros, muchos de ellos inspirados en ideologías marxistas, uno de ellos fue la fundación del partido liberal mexicano, fundado por los hermanos Flores Magón, y que mediante el periódico Regeneración denunciaron las injusticias del régimen de Porfirio Díaz, lo que se reflejó en levantamientos obreros como Cananea Y Río Blanco, que fueron reprimidas por el gobierno porfirista, pero sentarán la base, que posteriormente se uniría al levantamiento en armas llamado por Francisco I Madero en 1910, luego de que Porfirio Diaz incumpliera su promesa de retirarse y permitir elecciones libres ese año.

Efectos de la Revolución Mexicana.

A diferencia de la creencia popular, la revolución mexicana fue un periodo histórico de nuestro país que se prolongó más allá de 1910, y dependiendo la fuente que se consulte, se pueden determinar varias fechas que marcan el fin de la revolución mexicana, algunas fuentes afirman que fue en 1917 tras la proclamación de la nueva constitución, otras fuentes la delimitan en 1928 y otras pocas en 1940 cuando inicia el verdadero periodo institucional de México, en mi opinión la fecha que me parece más acertada es la de 1928 donde tras el asesinato de Álvaro Obregón, el presidente Plutarco Elías Calles declaró que con dicho acontecimiento terminaba la era de los caudillos y comenzaba la de las instituciones.

Durante este largo periodo de tiempo, se sumaron muchos protagonistas con diferentes ideologías de diferentes partes del país, que en su conjunto influyeron, primero en la lucha armada y posteriormente en sus consecuencias a largo plazo, cuyos efectos siguen influyendo en el México de nuestros días, de los cuales destacan los siguientes:

La constitución de 1917

La promulgación de la constitución el 5 de febrero de 1917, es uno de los efectos más tangibles que podemos ubicar la mayoría de los mexicanos, ya que la constitución es el documento legal más importante de nuestro país, ya que de él emanan todas las demás leyes que rigen nuestras vidas, además la constitución de 1917 introdujo por primera vez las garantías individuales, el derecho a la educación, la libertad de culto, la propiedad de la tierra, derechos laborales, entre muchos otros lineamientos que dieron origen a las instituciones que hacen que nuestro país funcione.

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Cabe señalar que la promulgación de la constitución es el ejemplo perfecto de que nada cambia de la noche a la mañana, pues el que la constitución se haya promulgado no significó que el 6 de febrero de 1917, los mexicanos de aquel entonces ya hacían válidas sus garantías individuales, su derecho a la educación, sus derechos laborales entre muchos otros. El hacer válido los derechos y obligaciones contenidos en la constitución le tomó a nuestro país décadas, y aún en nuestros días no podemos decir que lo que está escrito en la constitución es una realidad en algunos temas, pero el hecho de que estén escritos en el documento marca la intención que deben de seguir los gobiernos y las decisiones que estos toman.

De igual forma, la constitución es la causa por la que la mayoría de las instituciones de nuestro país existen, ya que estas fueron creadas para hacer valido algún derecho u obligación escrito en ella, entre las que destacan, el sistema de justicia, el sistema de salud, el sistema educativo, el Banco de México, entre otras instituciones, que fueron creadas en el México posrevolucionario, y que bien o mal siguen funcionando hasta nuestros días.

El reparto agrario y la conformación actual del campo mexicano

El derecho a la tierra fue una de las principales exigencias del pueblo mexicano cuando se levantó en armas, pues muchos de ellos lo hicieron bajo el grito de tierra y libertad, cuyo reclamo fue compensado hasta la década de los años 30, durante el reparto agrario iniciado por Lázaro Cárdenas, el cual le entregó las tierras agrícolas a quienes las trabajaban y conformó los ejidos y las agrupaciones y confederaciones campesinas que conocemos hoy en día.

Pero la reforma agraria, quedó incompleta, en las décadas subsecuentes al reparto agrario, ya que esta carece de políticas que fomenten el desarrollo de los productores independientes, al no existir los mecanismos que les den acceso a mercados abiertos para vender sus productos, o a créditos e insumos accesibles, debido a que los gobiernos subsecuentes al reparto agrario, prefirieron implementar estos sistemas de apoyo a los productores a través de las asociaciones y confederaciones campesinas, lo que provocó el clientelismo que conocemos hoy en día, y volvió a los pequeños productores dependientes de los líderes de dichas agrupaciones campesinas para acceder a mercados o a créditos que les permitan operar. Debido a que a falta de instituciones gubernamentales de cobertura nacional se carece de regulación, que fomente un mercado abierto en la comercialización de alimentos e insumos agrícolas, dejándole esa libertad de operación a la iniciativa privada, lo que provoca que haya competencia en los valles agrícolas más grandes y rentables, y condiciones monopólicas en aquellos valles agrícolas más pequeños o apartados.

Esta estructura de apoyos es la que atinadamente intentó acabar el presidente López Obrador, ya que los créditos, apoyos y fondos perdidos del gobierno federal para apoyar al campo, terminaban repartidos en pocas manos. Pero estos apoyos fueron recortados, al mismo tiempo en que no se creó un nuevo sistema, ni se propició la participación de la iniciativa privada en condiciones de competencia, por lo que hoy tenemos un campo desigual con apoyos gubernamentales recortados, y con instituciones de crédito y mercado privadas que no operan en todos los campos agrícolas del país, por lo que otra vez los pequeños productores de campos agrícolas donde la iniciativa privada no opera, o lo sigue haciendo con condiciones monopólicas, quedan a merced del asistencialismo gubernamental.

La estructura política actual

En 1928, después del asesinato de Álvaro Obregón el presidente Calles, declaró que terminaba la era de los caudillos y comenzaba la de las instituciones, y en 1929 fundó el PNR que posteriormente se convertiría en el PRI, dicho de otra manera, los ganadores de la revolución mexicana fundaron el PRI, partido que como ya sabemos nos gobernó durante 70 años, gracias a la construcción de instituciones cuyo objetivo era tanto complacer los reclamos de la revolución mexicana, como de mantener la estabilidad social y de modernizar al país.

Pero no sin antes aprovechar tanto la construcción de instituciones como implementación de todo tipo de políticas, que facilitaron la creación de clientelismos políticos, utilizando todas las áreas del gobierno en todas las regiones del país, y de esa manera consiguieron tanto la estabilidad social de México como su supervivencia al control del gobierno. A esto se le llamó como corporativismo mexicano, mediante el cual convirtieron a los grandes sindicatos, agrupaciones y confederaciones campesinas, patronales, empresariales y de cualquier otra actividad organizada del país en clientes del sistema, al cederles pequeñas victorias, reclamos o concesiones, a cambio del voto.

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Siendo este sistema el origen de casi todos los participantes relevantes, tanto políticos como económicos del país en la actualidad, ya que, para poder retener el poder durante tanto tiempo, tuvieron que ceder, pequeñas cantidades de poder y control político y económico, lo que permitió la creación de partidos políticos, sindicatos, asociaciones empresariales, entre otros, los cuales subsisten hasta hoy en día, o fueron el precursor de lo que tenemos en la actualidad

Derechos y leyes laborales

Hoy el principal reclamo de los mexicanos hacia nuestros gobernantes sigue siendo la desigualdad social, propiciada principalmente por políticas laborales desactualizadas y principalmente la falta de vigilancia tanto de este gobierno como de todos sus predecesores en el cumplimiento de las condiciones laborales por parte de los patrones y empresas. Precisamente esas leyes laborales desactualizadas, son las que se crearon como consecuencia de la revolución mexicana, pues conceptos que hoy nos son completamente cotidianos como: jornadas laborales de 8 horas, salario mínimo, días de descanso, vacaciones pagadas, prohibición del trabajo infantil, derecho de asociación sindical, entre muchos otros derechos laborales fueron introducidos a las leyes mexicanas como una consecuencia de la revolución mexicana.

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En la actualidad podemos discutir que México sigue siendo un país tremendamente desigual, pero no podemos discutir que las condiciones laborales de los mexicanos hayan mejorado, a consecuencia de victorias laborales como la ley federal del trabajo y las juntas de conciliación y arbitraje, ambos emanados de la constitución de 1917. Pero en los últimos 80 años las condiciones laborales del resto del mundo también mejoraron, y en términos generales, mejoraron en mayor medida que en México, debido a la implementación del llamado corporativismo mexicano, para permitir la supervivencia del régimen priista, el cual negoció con los líderes sindicales, mejoras salariales o en las condiciones de trabajo de sus agremiados a cambio de su voto, lo que convirtió a los sindicatos en un integrante más del sistema político nacional, por lo que con el tiempo los objetivos de los grandes sindicatos nacionales pasaron de ser laborales a políticos.

Mientras que la falta de supervisión del cumplimiento de las leyes laborales, de todos los gobiernos que hemos tenido incluyendo el actual, permitió que pasara lo mismo con los sindicatos de empresas privadas, donde los dueños de las empresas sobornan a los líderes sindicales para que acepten condiciones favorables para sus empresas, o que las empresas creen sindicatos apócrifos bajo su control, para evitar que se creen sindicatos reales.

En pocas palabras, tanto la creación de las leyes laborales, la falta de supervisión de que estas se cumplan, la existencia de grandes sindicatos corporativistas que tienen secuestrados importantes sectores del gobierno como salud, educación, petróleo, energía eléctrica y la carrera profesional de los burócratas federales, estatales y municipales, todos son consecuencias directas e indirectas de la revolución mexicana.

Capitalismo a la mexicana

Como lo mencione en los antecedentes de la revolución, los movimientos precursores de la revolución mexicana estaban fuertemente influenciados por ideologías marxistas, y posteriormente se sumaron otros influenciados por la revolución rusa, si bien no todos los líderes de la revolución mexicana recibieron este tipo de influencias, pues muchos otros fueron influenciados por Estados Unidos. principalmente quienes terminaron gobernando una vez que la revolución terminó, como resultado el sistema económico que se implementó después de la revolución fue el capitalismo, pero la influencia de ideologías derivadas del marxismo principalmente socialistas, provocaron que el sistema económico fuera un híbrido, de capitalismo, pero con muchas políticas socialistas, por ejemplo, el reparto agrario y el sistema ejidal, las expropiaciones de la planta petrolera y de los ferrocarriles,

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Por otro lado, se crearon instituciones en materia económica, con la intención de modernizar la economía del país, como el Banco de México o la secretaria de Hacienda, pero los objetivos de estas instituciones fueron desviados tanto por influencias socialistas como por el llamada capitalismo de cuates. Como consecuencia la economía mexicana se cerró, ya que el estado era quien controlaba casi todos los aspectos de la economía, con empresas paraestatales, por ejemplo la empresa de teléfonos, la empresa de electricidad, las empresas de ferrocarriles, la compañía de tiendas de alimentos, entre muchas otras, todas propiedad del gobierno, dejando la participación de empresas privadas, solo para aquellas propiedad de sus simpatizantes más cercanos, familiares de funcionarios, líderes sindicales y empresarios cuyas empresas sobrevivieron a la revolución.

Como resultado de décadas de una economía semicerrada como lo describo anteriormente, México aún tiene una gran cantidad de trámites, licencias, permisos y requisitos para que las empresas operen, la gran mayoría de estos son vestigios de las barreras de entrada implementadas por los primeros gobiernos postrevolucionarios, las cuales se han mantenido a pesar de que hoy la economía mexicana está abierta, debido a que representan una fuente importante de ingresos para gobiernos estatales y municipales.

La política energética

A principios de este mes México puso en riesgo la reunión de la OPEP+, al no aceptar la reducción de su producción de petróleo, a pesar de que el país se beneficiara del incremento de los precios del petróleo, este absurdo sólo puede entenderse en el contexto de la idiosincrasia de México derivada de la expropiación petrolera en 1939. Si bien la propiedad nacional del petróleo no fue un reclamo de la revolución, las condiciones en que se explotaban las minas y el petróleo por parte de extranjeros, si fue una de las principales causas de hartazgo social que originó la revolución, y esto fue plasmado en la constitución de 1917, la cual indica que todo lo que se encuentra en el subsuelo es propiedad de la nación.

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Como consecuencia de ello, y con el pretexto de violaciones a los derechos laborales por parte de algunas empresas petroleras, el presidente Cárdenas, realizó una costosa nacionalización de la industria petrolera, que puso en jaque las finanzas públicas del país, al grado que la población contribuyo con donaciones para pagar las indemnizaciones a las empresas petroleras, por lo que para justificar la expropiación petrolera tanto el gobierno de Cárdenas como los que le siguieron, construyeron una narrativa nacionalista, la cual explica cómo dichas acciones fueron por el bien de los mexicanos y el petróleo ahora es propiedad de todos los mexicanos.

Esta narrativa oficial, después fue generalizada, y enseñada a todas las generaciones siguientes de mexicanos a través del sistema educativo, como consecuencia de ello hoy es impensable para la mayoría de los mexicanos, que alguien aparte del gobierno intervenga en cualquier actividad relacionada con el petróleo, sus derivados y el resto del sector energético, lo que nos ha generado años de atraso en materia energética, como consecuencia hoy en México, tenemos energía eléctrica cara, combustibles de baja calidad a precios caros, y plásticos e insumos industriales derivados del petróleo de difícil acceso para la industria, entre muchos otros problemas.

Por fortuna, décadas después de la expropiación petrolera, se descubrieron grandes yacimientos de petróleo en el golfo de México, cuyos remanentes siguen siendo explotados hoy en día, lo que permitió que los ingresos petroleros literalmente mantuvieran al gobierno mexicano durante décadas, de ahí la idea del presidente López Obrador de que el incrementar la producción de petróleo, debe ser el motor de la economía mexicana. Además de la ideología del presidente, hoy para la mayoría de los mexicanos la intervención de privados cualquier área del sector energético sigue siendo sinónimo de privatización, por lo que seguramente esta discusión, seguirá impidiendo la modernización del sector energético de México probablemente hasta después que el petróleo se haya acabado o haya sido reemplazado por energías renovables.

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