Como afectaria al mundo una inminente depreciacion del dolar

8:52 p. m.
El déficit de cuenta corriente de los Estados Unidos alcanza niveles récord. Muchos economistas presagian una depreciación de dólar. ¿Cómo quedará configurada la economía global bajo un escenario de dólar débil?

El déficit de cuenta corriente norteamericano está alcanzando niveles historicos. Ya llega a 857 mil millones de dólares (y sigue creciendo). Para financiarlo, Estados Unidos absorbe grandes cantidades de capitales mundiales y se endeuda a toda máquina.

Desde luego, las fenomenales espaldas financieras de la primera potencia mundial (y su avanzado mercado de capitales) le permiten sostener el déficit durante mucho tiempo. Sin embargo, en algún momento, es un hecho que los Estados Unidos se verán obligados a equilibrar sus cuentas externas.

¿Cómo (y cuándo) se realizará este proceso? ¿Cómo impactará sobre la economía mundial? ¿Cuál será el nuevo ambiente de negocios?

Una investigación del McKinsey Global Institute nos ofrece una guía para orientarnos en el panorama económico mundial que se viene. En principio, pueden distinguirse dos posibles escenarios para el corto y mediano plazo.

Escenario 1: Estados Unidos mantiene su déficit por los próximos cinco años (y el mundo es capaz de seguir financiándolo).

Algunos creen que la economía norteamericana es incapaz de sostener el actual nivel de déficit durante un lustro más. Sin embargo, advierten los investigadores, este no parece un escenario demasiado improbable.

Al fin y al cabo, la deuda externa norteamericana está denominada en dólares. Y, aun suponiendo que el déficit siga en niveles actuales, la deuda llegaría, en 2012, hasta un 46 por ciento del PBI. Desde esta perspectiva, no parece un escenario tan apocalíptico. Australia y México, por ejemplo, presentan un nivel similar de endeudamiento.

Escenario 2: Mega depreciación del dólar para equilibrar las cuentas


Según las estimaciones de los investigadores de McKinsey, una depreciación del 30 por ciento del dólar podría equilibrar las cuentas externas norteamericanas hacia el 2012, gracias al abaratamiento de las exportaciones estadounidenses y el encarecimiento de las importaciones.

Y, en el escenario del debilitamiento del dólar, se producirían fuertes efectos sobre los flujos mundiales de comercio e inversión.

Para las corporaciones europeas, un dólar débil significa una mayor competitividad-precio de los artículos industriales y tecnológicos norteamericanos. Así, Europa perdería participación en el mercado estadounidense y enfrentaría mayor competencia de productos "made in USA" en distintos mercados mundiales.

Por lo tanto, señalan los investigadores de McKinsey, las corporaciones europeas deberían prepararse para una eventual depreciación del dólar a través de una mayor diferenciación de sus productos.

El escenario del dólar débil tampoco parece demasiado feliz para naciones asiáticas como Japón, Corea y Taiwán, que actualmente mantienen fuertes superávits comerciales con los Estados Unidos. Según las estimaciones de McKinsey, la depreciación del dólar teñiría de rojo su comercio bilateral, forzándolas a buscar otros mercados para sus exportaciones.

China, por su parte, parece estar a salvo gracias a su fabuloso superávit comercial bilateral con los Estados Unidos. Incluso en el escenario de una abrupta depreciación del dólar, su competitividad vía precio seguiría siendo tan elevada que su balance externo casi no se modificaría.

Finalmente, el que podría llevarse la peor parte es México. Desde la creación del NAFTA en 1993, este país se volvió cada vez más dependiente de la economía estadounidense tanto como mercado de destino para sus productos como por los flujos de inversiones.

En efecto, durante los '90, México recibió millonarias inversiones para la instalación de las célebres maquiladoras que pretendían aprovechar la mano de obra barata mexicana para exportar productos al mercado de los Estados Unidos.

No obstante, una eventual depreciación del dólar le haría perder buena parte de estas ventajas. De esta forma, los inversores norteamericanos tendrían incentivos a instalar las fábricas en su propio país.

Por otro lado, los empresarios mexicanos también podrían sufrir serias consecuencias. Sus productos, relativamente más caros ante un dólar débil, serían reemplazados por producción norteamericana. De esta forma, la burguesía industrial mexicana haría bien en ir explorando nuevos mercados (quizá en América Latina) e intentar agregar valor a sus bienes para reducir su exposición a los vaivenes de la moneda estadounidense.

En definitiva, la mayoría de los economistas creen que, tarde o temprano, será necesaria una depreciación del dólar para equilibrar las cuentas externas de los Estados Unidos. Desde luego, siguen existiendo divergencias sobre el cuándo, el cómo y el cuánto de esta depreciación.

Sin embargo, ya sea que se trate de un proceso gradual o una depreciación abrupta, lo único seguro es que introducirá profundos cambios en la economía mundial. Y las empresas ya deberían ir incorporando estas expectativas para no quedar mal paradas en el mundo futuro del dólar débil.

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